Es una completa renovación de la arquitectura de búsqueda. Así lo definió Matt Cutts, ingeniero de Google y referente mundial en la comunidad SEO (search engine optimization, en inglés), en un blog oficial de la compañía el pasado agosto. Desde entonces, la palabra Caffeine, el nombre de este proyecto secreto (cuya web puede probarse en www2.sandbox.google.com), se ha extendido como un rayo por internet. Se trata de una reescritura del sistema de indexación del buscador, es decir, la base de datos que contiene los miles de millones de páginas conocidas que rastrea Google. El objetivo final es dotar de mayor rapidez, relevancia y completitud a los resultados finales. Las primeras pruebas muestran cambios apenas perceptibles para el usuario final, aunque sí se aprecian algunas tendencias claras. El contenido en tiempo real, con resultados provenientes de Twitter, blogs y redes sociales, escalan posiciones. También los vídeos. Además, el tamaño del índice es mayor. Al teclear, por ejemplo, Barack Obama, la versión actual del buscador de Google devuelve 78,6 millones de resultados en 0,39 segundos mientras que Caffeine muestra 83,6 millones en 0,1 segundos. De momento, no hay cambios en el interfaz ni el diseño, similares a los introducidos por Bing.